Pontificia Universidad Católica de Chile.
Facultad de Letras.
1) Por favor elija uno de los textos literarios seleccionados y elabore una lectura de a lo más tres páginas sobre el de su elección. Entendemos una lectura como una interpretación que dialoga con la teoría que hemos visto en clases, es decir, no esperamos un comentario (meras impresiones personales), sino que un trabajo analítico y creativo sobre el texto. También le sugerimos explicitar el o los puntos de vista teóricos que esta privilegiando o bien los conceptos que utiliza en el texto mismo, y si entorpece la redacción, a pie de página.
Textos:
a) “El cometa Halley” Reinaldo Arenas
b) “Ars poetique” o “Ars poetique, deux” de Rodrigo Lira
c) “Pigmalion” Augusto Monterroso
(los textos se encuentran el blog del curso (en la página del curso está El cometa Halley) y también en la red (Cuentos ciudad Seva)
Pauta evaluación
Diálogo pertinente entre texto literario y textos o conceptos teóricos 3 ptos.
Percepción, comprensión y análisis crítico de los textos literarios y problemas teóricos expuestos en clases. 2 ptos.
Plan de redacción, bibliografía, aspectos formales (citas) MLA 1 pto.
Textos para prueba
Ars poetique
Rodrigo Lira
para la galería imaginaria
Que el verso sea como una ganzúa
Para entrar a robar de noche
Al diccionario a la luz
De una linterna
sorda comoTapia
Muro de los Lamentos
Lamidos
Paredes de Oído!
cae un Rocket ... pasa un Mirage
los ventanales quedaron temblando
Estamos en el siglo de las neuras y las siglas
y las siglas
son los nervios, son los nervios
El vigor verdadero reside en el bolsillo
es la chequera
El músculo se vende con paquetes por Correos
la ambición
no descansa la poesía
está c
ol
g
an
do
en la dirección de Bibliotecas Archivos y Museos de Artículos de lujo, de primera
necesidad,
oh, poetas! No cantéisa las rosas,
oh, dejadlas madurar y hacedlas
mermelada de mosqueta en el poema
El Autor pide al Lector diScurpas por la molestia (Su Propinaes Misuerdo)
Ars poétique, deux
Rodrigo Lira
Porque escribo estoy así. Por
Qué escribí porque escribí 'es
Toy vivo', la poesía
Terminó con-
migo.
huero V a c u o
gastado e in-nútil ejer-
Cisio: "el adjetivo mata, Matta...!
"Fri-volidad ociosa, tediosa y
Esporádica
-hasta un cierto punto:
sobrevivo a una muerte
que podría vivirse. Ademáas,
la poesía
Me abandona a medio día;
cuando escriba,
no conduzca noCorra:
poesía hay en todas partes
Sólo para n o s o t r o s mueren
todas las cosas el Sol:
bajo nada
Nuevo: decadentismo de tercera
Mano a mano hemos quedado
a o a a o o a o
los poetas
e
son unos pequeñísimos reptiles:
ni alquimistas ni
albañiles ni
andinistas: bajaron del monte
Olimpo, cayeron de la montaña
Rusa se sa-
caron la cresta paaalabraaa
en la noche ya nada
en la noche ya nada
está en calma Poetry
May be Hazardous1 to Your
Health
¡Oh, Poesíiah!
Il nostro
Ayuntamiento
k
acaba/
a a
1 Can Seriosly Damage (it was determined so later than the statement quoted supra).
Pigmalión
[Cuento. Texto completo]
Augusto Monterroso
En la antigua Grecia existió hace mucho tiempo un poeta llamado Pigmalión que se dedicaba a construir estatuas tan perfectas que sólo les faltaba hablar.
Una vez terminadas, él les enseñaba muchas de las cosas que sabía: literatura en general, poesía en particular, un poco de política, otro poco de música y, en fin, algo de hacer bromas y chistes y salir adelante en cualquier conversación.
Cuando el poeta juzgaba que ya estaban preparadas, las contemplaba satisfecho durante unos minutos y como quien no quiere la cosa, sin ordenárselo ni nada, las hacía hablar.
Desde ese instante las estatuas se vestían y se iban a la calle y en la calle o en la casa hablaban sin parar de cuanto hay.
El poeta se complacía en su obra y las dejaba hacer, y cuando venían visitas se callaba discretamente (lo cual le servía de alivio) mientras su estatua entretenía a todos, a veces a costa del poeta mismo, con las anécdotas más graciosas.
Lo bueno era que llegaba un momento en que las estatuas, como suele suceder, se creían mejores que su creador, y comenzaban a maldecir de él.
Discurrían que si ya sabían hablar, ahora sólo les faltaba volar, y empezaban a hacer ensayos con toda clase de alas, inclusive las de cera, desprestigiadas hacía poco en una aventura infortunada.
En ocasiones realizaban un verdadero esfuerzo, se ponían rojas, y lograban elevarse dos o tres centímetros, altura que, por supuesto, las mareaba, pues no estaban hechas para ella.
Algunas, arrepentidas, desistían de esto y volvían a conformarse con poder hablar y marear a los demás.
Otras, tercas, persistían en su afán, y los griegos que pasaban por allí las imaginaban locas al verlas dar continuamente aquellos saltitos que ellas consideraban vuelo.
Otras más concluían que el poeta era el causante de todos sus males, saltaran o simplemente hablaran, y trataban de sacarle los ojos.
A veces el poeta se cansaba, les daba una patada en el culo, y ellas caían en forma de pequeños trozos de mármol.
FIN
Rodrigo Lira
para la galería imaginaria
Que el verso sea como una ganzúa
Para entrar a robar de noche
Al diccionario a la luz
De una linterna
sorda comoTapia
Muro de los Lamentos
Lamidos
Paredes de Oído!
cae un Rocket ... pasa un Mirage
los ventanales quedaron temblando
Estamos en el siglo de las neuras y las siglas
y las siglas
son los nervios, son los nervios
El vigor verdadero reside en el bolsillo
es la chequera
El músculo se vende con paquetes por Correos
la ambición
no descansa la poesía
está c
ol
g
an
do
en la dirección de Bibliotecas Archivos y Museos de Artículos de lujo, de primera
necesidad,
oh, poetas! No cantéisa las rosas,
oh, dejadlas madurar y hacedlas
mermelada de mosqueta en el poema
El Autor pide al Lector diScurpas por la molestia (Su Propinaes Misuerdo)
Ars poétique, deux
Rodrigo Lira
Porque escribo estoy así. Por
Qué escribí porque escribí 'es
Toy vivo', la poesía
Terminó con-
migo.
huero V a c u o
gastado e in-nútil ejer-
Cisio: "el adjetivo mata, Matta...!
"Fri-volidad ociosa, tediosa y
Esporádica
-hasta un cierto punto:
sobrevivo a una muerte
que podría vivirse. Ademáas,
la poesía
Me abandona a medio día;
cuando escriba,
no conduzca noCorra:
poesía hay en todas partes
Sólo para n o s o t r o s mueren
todas las cosas el Sol:
bajo nada
Nuevo: decadentismo de tercera
Mano a mano hemos quedado
a o a a o o a o
los poetas
e
son unos pequeñísimos reptiles:
ni alquimistas ni
albañiles ni
andinistas: bajaron del monte
Olimpo, cayeron de la montaña
Rusa se sa-
caron la cresta paaalabraaa
en la noche ya nada
en la noche ya nada
está en calma Poetry
May be Hazardous1 to Your
Health
¡Oh, Poesíiah!
Il nostro
Ayuntamiento
k
acaba/
a a
1 Can Seriosly Damage (it was determined so later than the statement quoted supra).
Pigmalión
[Cuento. Texto completo]
Augusto Monterroso
En la antigua Grecia existió hace mucho tiempo un poeta llamado Pigmalión que se dedicaba a construir estatuas tan perfectas que sólo les faltaba hablar.
Una vez terminadas, él les enseñaba muchas de las cosas que sabía: literatura en general, poesía en particular, un poco de política, otro poco de música y, en fin, algo de hacer bromas y chistes y salir adelante en cualquier conversación.
Cuando el poeta juzgaba que ya estaban preparadas, las contemplaba satisfecho durante unos minutos y como quien no quiere la cosa, sin ordenárselo ni nada, las hacía hablar.
Desde ese instante las estatuas se vestían y se iban a la calle y en la calle o en la casa hablaban sin parar de cuanto hay.
El poeta se complacía en su obra y las dejaba hacer, y cuando venían visitas se callaba discretamente (lo cual le servía de alivio) mientras su estatua entretenía a todos, a veces a costa del poeta mismo, con las anécdotas más graciosas.
Lo bueno era que llegaba un momento en que las estatuas, como suele suceder, se creían mejores que su creador, y comenzaban a maldecir de él.
Discurrían que si ya sabían hablar, ahora sólo les faltaba volar, y empezaban a hacer ensayos con toda clase de alas, inclusive las de cera, desprestigiadas hacía poco en una aventura infortunada.
En ocasiones realizaban un verdadero esfuerzo, se ponían rojas, y lograban elevarse dos o tres centímetros, altura que, por supuesto, las mareaba, pues no estaban hechas para ella.
Algunas, arrepentidas, desistían de esto y volvían a conformarse con poder hablar y marear a los demás.
Otras, tercas, persistían en su afán, y los griegos que pasaban por allí las imaginaban locas al verlas dar continuamente aquellos saltitos que ellas consideraban vuelo.
Otras más concluían que el poeta era el causante de todos sus males, saltaran o simplemente hablaran, y trataban de sacarle los ojos.
A veces el poeta se cansaba, les daba una patada en el culo, y ellas caían en forma de pequeños trozos de mármol.
FIN
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)